Hay algo mágico en la India que a mi corto modo de ver la hace mágica y diferente.
En primer lugar, el cómo se desenvuelven las cosas y se desarollan aquí de un modo totalmente inesperado. Puede que sea seguramente a que desconocemos la cultura y costumbres de este pueblo, pero en cualquier caso, es interesante como para nosotros pasan las cosas más inesperadas repentinamente, cuando no había signos de que fuera a ocurrir nada. Así las cosas, esta tarde estábamos tranquilamente en casa y de repente han entrado dos hombres en casa, y ha comenzado un espectáculo de magia que, huelga decir, no tenían explicación ni forma de descubrir el secreto. En eso radica un buen truco.
Otras cosas son simplemente importantes o inimaginables en España, como que venga a visitarte el embajador de Argentina en India para ver tu trabajo o la selección española de hockey, pero claro está, aquí si hay un motivo subyacente y sólo un pequeño componente del azar.

También suceden en nuestra vida rutinaria cosas sorpresivas cada día de las que cada vez nos damos menos cuenta, pero cuando me refiero a “cómo se desenvuelven las cosas” me refiero a que, puede parecer que todo va con una lentitud exasperante y de repente, suceden cosas como que acabes bailando en una boda con desconocidos, tengas un niño minusválido en tus brazos al que ayudes a alimentar y puedas valorar de verdad los medios y suerte que tienes, además de intentar comprender mejor al padre que sostiene y alimenta a su hijo con minusvalía física y cerebral en sus brazos, guardando con la fuerza más silenciosa, pese a todas las adversidades, el valor de quien sabe que de un modo u otro debe enfrentar su destino.
En segundo lugar, la magia de la India está en que sus raíces llegan hasta el inicio de los tiempos de la Humanidad, y este pueblo ha sabido conservar sus orígenes con un celo y religiosidad que permiten mirar más allá de los siglos, hasta 6 milenios atrás, y seguir de forma natural, el camino trazado por nuestra estirpe, con ese halo de magia, misterio y orígenes que dejan entrever lo que siempre consideramos desconocido, como fueron nuestros inicios y quien o qué fueron los responsables pero en el fondo, de un modo u otro, todos sabemos que hay más allá.
Pues bien, en ese sentido, la India es el frasco de los recuerdos que la mayoría de nosotros hemos olvidado y por eso es importante cuidar y respetar nuestro pasado, ya que tener presente lo importante que es ser el Guardián de la Memoria, es lo que nos va a permitir entender nuestro pasado y conocer nuestro futuro, que en mi opinión, es cíclico, es decir, el eterno retorno a nuestros orígenes. Quizás hayamos vuelto varias veces a nuestros inicios y no lo sepamos. Quizás la India guarde el secreto y sólo unos pocos lo pueden descubrir.
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